Más de 405 personas entre niños, niñas y adolescentes de El Alto (Bolivia) verán reforzadas sus oportunidades educativas y su bienestar gracias a la II Fase del proyecto: “Mejora integral e inclusiva de la educación, salud y bienestar de niños/as y adolescentes de 0 a 16 años en El Alto, Bolivia”, que desarrollan de manera conjunta Fundación Palliri y Fundación FADE, con la colaboración de la Dirección General de Acción Exterior y Cooperación de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia.
Esta segunda fase del proyecto da continuidad a un camino compartido que pone en el centro a la infancia más vulnerable, especialmente a aquellos menores de entre 0 y 16 años con discapacidad intelectual, autismo o dificultades de aprendizaje. El objetivo es claro: que ningún niño o niña quede fuera del sistema educativo por razones de salud, discapacidad o falta de recursos.
La intervención se desarrollará en los centros educativos Palliri y Ciudad de Murcia, situados en la ciudad de El Alto, donde se realizarán mejoras esenciales en las infraestructuras, como la construcción de un comedor escolar y la habilitación de baños accesibles. Estas actuaciones no solo mejorarán las condiciones de higiene y salud, sino que permitirán que muchos menores puedan permanecer en la escuela y aprender en un entorno más digno y seguro.
Junto a las mejoras materiales, el proyecto apuesta por una educación verdaderamente inclusiva, fortaleciendo los procesos educativos a través de metodologías adaptadas a la diversidad del alumnado, promoviendo la participación activa de todos los niños y niñas, con y sin Necesidades Educativas Especiales.
El acompañamiento va más allá del aula. Las familias recibirán formación en acompañamiento emocional, educativo y nutricional, reforzando su papel como primer entorno protector, mientras que el personal docente será capacitado en estrategias inclusivas ajustadas a la realidad local. Además, se pondrá en marcha un programa de alimentación diaria saludable, con seguimiento del estado nutricional de los menores, un factor clave para su desarrollo físico, emocional y académico.
El proyecto se completa con actividades comunitarias que buscan fortalecer los lazos entre escuela, familia y comunidad, generando espacios de apoyo mutuo, corresponsabilidad y cuidado compartido.
En definitiva, se trata de un proyecto que construye futuro, que apuesta por una educación inclusiva, equitativa y de calidad, mejora la salud y nutrición infantil y contribuye a crear entornos educativos más humanos, justos y sostenibles, donde cada niño y cada niña cuenta, importa y tiene derecho a soñar.

