Partimos de la consideración de la familia como sujeto social primario, entendida como un bien público fundamental que requiere el apoyo de toda la sociedad. Así lo recoge la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que define la familia como "grupo fundamental de la sociedad y medio natural para el crecimiento y el bienestar de todos sus miembros, y en particular de los niños, debe recibir la protección y asistencia necesarias para poder asumir plenamente sus responsabilidades dentro de la comunidad"

¿POR QUÉ?

Desde FADE ofrecemos soluciones prácticas, preventivas y realistas ante el elevado riesgo de desestructuración al que están expuestas las familias por falta de herramientas de formación en el rol parental de la pareja, y el propio riesgo que dicha ruptura causa en los menores. 

Estadísticamente está demostrado que la desestructuración familiar influye en la aparición y el desarrollo de la conducta disocial en la preadolescencia y adolescencia, siendo causa de diversos trastornos psicofísicos en los menores, con grave perjuicio e incidencia en la etapa adulta de su vida.

Este riesgo viene dado, entre otros y sin que sean exhaustivos, por los siguientes factores: 

a) factores estresantes en la convivencia diaria por la situación de desempleo de uno o de los dos progenitores, o por el contrario, por horarios extensos que llevan a relegar la atención debida a los menores. 

b) la presión social y la fuerte influencia de los contextos externos -educativos y sociales- que afectan a la dinámica familiar y a la de los menores en temas referentes a conductas de riesgo, tales como la agresividad y violencia en las aulas, absentismo escolar y las altas tasas de fracaso escolar, el consumo de drogas, alcohol, acoso y abuso entre jóvenes, influencia de las nuevas tecnologías y medios de comunicación y frecuencia en la adicción a ellas, etc. 

c) dificultades de integración en la comunidad por razón de raza, idioma o nivel adquisitivo, con especial impacto en familias de población migrante. Esto supone que las familias de origen inmigrante tendrán, junto los factores antes enunciados, que superar los estereotipos negativos que sufren en la comunidad de acogida. A la situación de vulnerabilidad que pueden sufrir se suma su procedencia, con toda la carga de dificultades que conlleva su proceso de integración. 

d) la falta de capacidades y habilidades parentales para afrontar las necesidades evolutivas y educativas de los menores, así como a la falta de recursos ante los retos actuales que plantea una sociedad con patrones socioculturales que afectan a la infancia y a la adolescencia, con graves repercusiones en los estilos de vida saludables: tallas de ropa, (ej.: uno de cada cien adolescentes de países desarrollados sufre de anorexia); alcohol y drogas. 

e) la desorganización doméstica que bloquea la buena marcha del hogar motivada por la falta de delegación de tareas por medio de la corresponsabilidad compartida, por dificultades de conciliación de vida laboral y familiar, y por la falta de medios económicos para contratar asistencia permanente. 

f) además, el grupo social de las parejas jóvenes y con hijos, por la carga de crianza que supone, están en una situación de desventaja, que puede implicar desigualdad, exclusión y discriminación frente a los puestos de trabajo que se ofrecen, que dan primacía a la total disponibilidad profesional, y en el problema que nos ocupa, factor de riesgo de ruptura del núcleo familiar, por la tensión que dicha situación genera


¿PARA QUÉ?

El PROGRAMA VALORA aporta a los responsables del núcleo familiar las herramientas pedagógicas oportunas para y desarrollar estilos de vida saludables, ofreciendo a los padres y madres la posibilidad de desarrollar las competencias necesarias para crear y custodiar un hogar rico, no en elementos materiales, sino en calidad humana. Las consecuencias organizativas y jurídicas que conlleva sacar una familia adelante tiene como causa el bien tan preciado que custodia: la persona.

El Programa VALORA facilita a la unidad familiar las herramientas necesarias para promocionar a sus miembros en los valores propios de la convivencia. Además, pretende facilitar a los menores y jóvenes la adquisición de las destrezas básicas que les permitan en la vida adulta conciliar familia y trabajo, en el marco de la responsabilidad compartida entre hombres y mujeres. 


¿PARA QUIÉN? 

El programa se dirige a:

  • padres y madres con hijos entre 0/4 hasta 17 años;
  • AMPAS de centros de enseñanza primaria y secundaria; 
  • asociaciones de vecinos y entidades sociales que, por su propia misión, desean fortalecer el rol parental de sus miembros.

Aquellas personas o entidades interesadas pueden contactar con FADE para ofrecer información detallada de la propuesta. 


QUÉ OFRECEMOS: CONTENIDO

Más información sobre las actividades del Programa VALORA