Los problemas forman parte de la vida y, por tanto, también de la actividad voluntaria. No los podemos evitar, pero sí aprender a afrontarlos mejor. Para lograrlo, la última sesión de formación del voluntariado organizada por FADE se centró en la 'Resolución de problemas en el voluntariado: enfoques y estrategias eficaces'. Roberto Crobu ha sido el encargado de impartir esta formación, desarrollada el pasado jueves 11 de mayo en el Centro Cultural Las Claras-Fundación Cajamurcia.

Durante su intervención, Crobu explicó que culturalmente asociamos los problemas a situaciones negativas, con una única solución posible; y cuando no la logramos nos frustramos. Sin embargo, la vida es más rica, y existen diferentes tipos de problemas:

  • Problemas simples: son aquellos que a priori siempre tienen una solución. Se trata de encontrar la solución correcta y evitar el fracaso.
  • Problemas complejos: son aquellos que parecen no tener una solución. Requieren un avance por prueba y error y una asunción necesaria del fracaso como paso previo a la resolución.

No existe una técnica como tal para abordar los problemas, sino que siempre hay una o varias maneras de afrontar el problema que tenemos delante. Tras realizar diferentes ejercicios de visualización con los asistentes, Crobu se centró en las diferentes actitudes que podemos adoptar ante los problemas que se nos presentan:

  • Negación: mecanismo de defensa para que no nos afecte la situación. Se da especialmente en procesos de duelo.
  • Negatividad: produce una tristeza más aguda. Nos damos cuenta de lo que ha ocurrido y que esa situación nos ha superado. Asociado a ello está el "no puedo" y "¿por qué a mi?
  • Defensiva: ponemos barreras para que deje de ocurrirnos algo o, al menos, no nos afecte. 
  • Acusación: intentamos alejar el problema de nosotros culpando a otros. Es muy frecuente esta actitud en los problemas de pareja y laborales. Sentimos que el problema no es nuestro.